El Centro Histórico de Palermo

El centro histórico de Palermo, con sus 240 hectáreas es uno de los más extensos de Europa, pero también uno de los más ricos y más variados, conteniendo más de 500 entre palacios, iglesias, conventos, monasterios y siete teatros en un contexto urbano que se ha desarrollado a partir de la época de la colonización fenicia, atravesando la época griega, romana, bizantina, árabe, normanda, sueba, francesa, aragonesa, española, hasta las obras urbanísticas del siglo XIX y de la primera mitad de siglo XX.

Un contexto urbano por lo tanto muy variado y complejo, que sin embargo ha mantenido en su línea principal, un núcleo substancialmente homogéneo que se observa claramente.

Pocas son las noticias sobre la Palermo antigua; el nombre tiene en efecto origen griego (Panormos, es decir “todo puerto”), en relación clara con la característica del lugar; el puerto primitivo, del que la actual Cala es un pequeño residuo, se encontraba en excelente posición, abierto al mar Tirreno, casi inexpugnable.

El área donde se desarrolló el núcleo primitivo de la ciudad es la que actualmente incluye piazza Vittoria, Palacio de los Normandos, el arzobispado, y se llamó Paleápolis, para distinguirla de la Neápolis, que se desarrolló en lo sucesivo más abajo, en dirección del mar, limitada por el cauce de los ríos de la ciudad, el Kemonia y el Papireto.

El centro histόrico de Palermo comprende hoy una porciόn de la ciudad cuyos vértices se pueden indicar en la piazza Verdi (Teatro Massimo) y en la Estación Central, por una parte, en la Porta Nuova y en la Porta Felice por la otra. Lleva aún las huellas de la terrible devastación provocada por las bombas de la segunda guerra mundial, aunque desde hace pocos años se han empezado, lentamente y con mucho esfuerzo, las operaciones de recuperación.

Tradicionalmente dividido en cuatro barrios (mandamenti) el centro histórico de Palermo tiene su centro en la octagonal piazza Vigliena (en castellano Villena título del virrey que la promocionó, marqués de Villena) (o Cuatro Cantones de Ciudad), centro geométrico y simbólico de la ciudad, creada en 1600 con el corte de la via Maqueda en el cruce con el antiguo Cassaro (hoy corso Vittorio Emanuele). La realización de via Maqueda, por voluntad del virrey de Cárdines, duque de Maqueda, constituyó el hecho más importante en la historia urbanística de la ciudad y uno de los proyectos más ambiciosos de toda la actividad urbanística europea de su tiempo. La plaza se proyectó por el arquitecto florentino Giulio Lasso y se completó, después de su muerte, por Mariano Smiriglio, arquitecto del Senado palermitano, siguiendo una disciplinada fantasía del alto Renacimiento. Los cuatro cantones, con sus esquinas achaflanadas, llenos de escudos, hornacinas y fuentes, se dividen arquitectónicamente cada uno en tres órdenes, con estatuas representando las estaciones, cuatro Reyes de España (Carlos V, Felipe II, Felipe III, Felipe IV) y cuatro santas patronas de la ciudad (S. Ninfa, S. Cristina, S. Oliva y S. Agata) cada una de las cuales es protectora del barrio a sus espaldas. La plaza se llamó Teatro del Sol, porque a lo largo de las horas del día uno por lo menos de los bastidores arquitectónicos queda iluminado por el sol. 

VIA MAQUEDA. El corte de via Maqueda revalidó la ciudad como un cruce de calles, según los ideales de una sociedad jerarquizada, demoliendo los barrios de la Edad Media. Numerosos los palacios y las iglesias que desde la piazza Verdi hasta la piazza S. Antonio, de derecha a izquierda, se presentan a lo largo de la calle. Hasta los Cuatro Cantones se encuentran: la iglesia de la Madonna del Soccorso (1606), el palacio Majorana di Leonvago del siglo XVII, el palacio Sartorio-Grassellini del siglo XVIII; el palacio Scordia-Mazzarino, de origen del siglo XVI, renovado en el XVIII, uno de los palacios nobles de más prestigio de la ciudad; el Colegio S. Rocco, construído a partir de 1633 como residencia de los Padres Escolapios y reestructurado en estilo neoclásico; la iglesia de S. Ninfa dei Crociferi (1660), con fachada edificada sucesivamente en estilo Renacimiento, dibujada por Venanzio Marvuglia; el pequeño oratorio de la Carità di S. Pietro, decorado por Guglielmo Borremans en 1738; el palacio Merendino-Costantino, proyectado por Venanzio Marvuglia a finales del siglo XVIII; y en frente el palacio Giurato (luego di Rudinì) reconstruído a mediados del siglo XVIII con bonitos balcones ”a petto d’oca” (abombados).

Inmediatamente después de los Cuatros Cantones se abre el llano del Palacio (piazza Pretoria), dominado por la magnífica Fuente Pretoria (1555) obra de Francesco Camilliani y Michelangelo Naccherino (que el Senado palermitano adquirió de un noble florentino) rodeada por el Palacio di Città o Palacio de las Aguilas, del siglo XV, por el costado de la iglesia de S. Caterina, por el palacio Guggino-Chiaramonte Bordonaro (del siglo XVIII) y por el palacio Gastone (finales del siglo XVIII).

A côté du plan du Palais s’ouvre piazza Bellini. Sur cette place donnent: la magnifique église Ste-Marie de l’Amiral (ou la Martorana), fondée en 1143, avec décoration en mosaïque byzantine et de nombreuses interventions baroques; l’église S. Cataldo, qui conserve la structure originaire arabo-normande, avec les trois petites coupoles rouges à l’extérieur et une fascinante nudité à l’intérieur; l’église de Ste-Catherine, de 1596, à la structure Renaissance, avec un double escalier et un apparat décoratif baroque somptueux; et le Théâtre Bellini, autrefois Théâtre Carolino, d’origine du XVIIIe siècle, mais restructuré au XIXe siècle. Une série d’espaces – Quattro Canti, plan de l’Hôtel de Ville et piazza Bellini – qui, sous l’aspect urbanistique, monumental et artistique, n’a guère d’égale en Europe.

Al lado del llano del Palacio se abre piazza Bellini a la que da:la estupenda iglesia de S. Maria dell’Ammiraglio (o la Martorana), fundada en 1143, con decoración mural bizantina y numerosas modificaciones barrocas; la iglesia de S. Cataldo, conservando la originaria estructura árabe-normanda, con las tres pequeñas cúpulas rojas en el exterior y fascinante desnudez en el interior; la iglesia de S. Caterina, del 1596, de planta del Renacimiento, con una escalera de doble tramo y un suntuoso complejo decorativo barroco; y el Teatro Bellini, antaño Teatro Carolino, de origen del siglo XVIII, pero reestructurado en el siglo XIX.

Un conjunto de espacios - Cuatro Cantones, llano de Palazzo di Città y piazza Bellini - , que, bajo el punto de vista urbanístico, monumental y artístico tiene pocos iguales en Europa.

Siguiendo adelante por via Maqueda, después de los Cuatro Cantones encontramos: el ex Convento de los Padres Teatinos, al lado de la iglesia de S. Giuseppe (esta última tiene su entrada por el corso Vittorio Emanuele) edificado a principios del siglo XVII y adaptado desde 1805 como sede universitaria en la reconstrucción hecha por Giuseppe Venanzio Marvuglia (hoy es sede de la Facultad de Derecho) al lado, el pequeño oratorio de S. Giuseppe dei Falegnami, decorado con los estucos de Giuseppe y Procopio Serpotta en 1701; la Casa Martorana, edificada después de la guerra sobre los restos de un monasterio de monjas de época normanda, hoy sede de la Facultad de Arquitectura.

Poco más adelante, en frente, está la iglesia de S. Nicolò da Tolentino, empezada en 1609 en el antiguo barrio de los judíos (donde hasta il 1495 se erigía una sinagoga) de fachada majestuosa y llena de obras de arte. Ahí, en el lindero ex convento se encuentra el Archivo histórico municipal, que guarda los más antiguos documentos de la ciudad, en una serie de salas, entre las cuales la soberbia Aula Grande proyectada por Giuseppe Damiani Almeyda.

Sigue la iglesia de S. Orsola, del siglo XVII, con elegante interior rococó; el amplio palacio Gravina di Comitini (sede de la Administración provincial) erigido en la segunda mitad del siglo XVII por Andrea Palma, con suntuosas decoraciones en el interior de Gioacchino Martorana; al lado, el palacio Filangeri de S. Flavia, del siglo XVI, reedificado en el siglo XVIII y acabado en el siglo siguiente. Y luego, siempre a lo largo de la calle, el grandioso palacio Celestri di Santa Croce (o de S. Elia), uno de los más bellos de la ciudad, acabado en la segunda mitad del siglo XVIII, con una larga fachada del siglo XIX, dos cortijos, escalinata monumental y magníficos frescos de Gioacchino Martorana; la iglesia dell’Assunta, del siglo XVII, con una fastuosa decoración barroca, casi toda de estuco; el imponente palacio Filangeri di Cutò, de primeros del siglo XVIII, que cuenta con dos cuerpos de edificio colocados alrededor de sendos cortijos, con una grandiosa escalinata en forma de tenaza, y donde el portal central da paso a una calle pública (el llamado Arco de Cutò); la puerta de Vicari o de S. Antonio, construída en 1789 (substituyendo a la originaria) en estilo neoclásico; y por fin la iglesia de S. Antonio de Padua del siglo XVII, de planta sencilla y con señaladas obras de arte en el interior, entre ellas unos frescos de Pietro Novelli y un crucifijo de madera de Fra’ Umile de Petralia (1639).

 

CORSO VITTORIO EMANUELE El eje de corso Vittorio Emanuele, que cruza la via Maqueda, desde los tiempos más antiguos fué el más importante de la ciudad, uniendo el Palacio Real al mar. De esta calle salían, en la época fenicia y en la romana, las callejuelas paralelas por la parte de arriba y a la misma se arrimaron los barrios de la edad media. Es el antiguo Cassaro, del árabe “Qasr“ castillo (o fortaleza) porque en la parte más alta de la calle los árabes construyeron el primer nucleo del Palacio de los Emires, luego llamado de los Normandos y por fin Palacio Real. Solo en 1581 la calle se alargó hasta el mar, teniendo en sus extremidades Porta Nuova y Porta Felice: la primera (mirando hacia el monte) edificada por el virrey Colonna en 1583 para festejar a Carlos V después de la victoria contra los Turcos; destruída por una explosión, se reconstruyó por Gaspare Guercio con un pórtico y una cobertura en forma de pirámide con mayólicas; en una de las dos fachadas con rico almohadillado, cuatro gigantescas estatuas representan a los Moros aprisionados por Carlos V.

Realizada también por el virrey Colonna para adornar el “paseo de mar”, Porta Felice fué llamada así por doña Felice Orsini, esposa del virrey; los trabajos se empezaron en 1580, se reanudaron en 1602 por Mariano Smiriglio y se terminaron en 1642 por Pietro Novelli y Vincenzo Tedeschi. Junto a Porta Felice está el pórtico de S. Bartolomeo, última parte del Hospital del mismo nombre, del siglo XVII, casi enteramente destruído por las bombas de 1943.

Desde siempre el Cassaro fué sitio preferido para las grandes construccciones eclesiásticas y aristocráticas. Entre las que aún hoy se pueden admirar encontramos (yendo de Porta Nuova hacia Porta Felice); la iglesia de S. Maria Maddalena, en la parte interior del Cuartel militar de S. Giacomo, hoy incluída en el cuartel de los Carabinieri, de época normanda, pero con modificaciones barrocas; el ex Hospital de S. Giacomo, importante ejemplo de arquitectura palermitana de finales del siglo XVI, el palacio del seminario arzobispal, edificado a partir del siglo 1460 por el arzobispo Simone de Bologna, luego modernizado en los siglos XVIII y XIX, que mantiene, de su antiguo estilo, una elegante trífora de estilo gótico floral; por el interior se acede al museo Diocesano, que contiene importantes obras de arte, principalmente de los siglos XII-XV, procedentes de iglesias suprimidas o destruídas.

Inmediatamente después se abre el llano de la Catedral (dedicada a María SS de la Asunción) cuya majestuosa y escenográfica fachada, con un extenso llano en la parte mediana, se abre al Cassaro. Edificada en época normanda en el lugar donde se veía en época paleo-cristiana un santuario, luego una basílica cristiana y por fin una mezquita, tuvo varias transformaciones durante los siglos XV y XVI, cuando se realizó, entre otras cosas, el esplendido pórtico meridional gótico-catalán (1453) y posteriormente en el siglo XVIII, cuando se añadió la cúpula. El enorme espacio interior, hoy de estilo neoclásico, guarda el sarcófago de Federico II y los de Ruggero, de Arrigo VI y de Costanza de Altavilla, además de numerosísimas obras de arte, entre ellas la urna de plata conteniendo las reliquias de S. Rosalia, patrona de Palermo.

En frente, a partir del llano de la Catedral, se encuentra a lo largo del Corso una serie de bellos edificios nobles: el palacio Asmundo–Di Sessa (1770), el palacio Imperatore (finales de siglo XVI); el palacio Filangeri di Cutò (no hay que confundirlo con el palacio del mismo nombre de via Maqueda), del siglo XVII, pero remodelado a mediados del siglo XIX; el palacio La Grua de Carini, de origen del siglo XVII, pero reedificado en la segunda mitad del siglo XIX; el palacio Castrone-Giardina di S.Ninfa, edificado en 1588 y transformado en 1788, en cuyo cortijo se encuentra una fuente del siglo XVI. En el Cassaro surge el imponente complejo del ex Colegio Massimo de los Padres Jesuítas, fundado en el siglo XVI y profundamente transformado, en cuyo interior se encuentra, en el lugar ocupado por la iglesia de S. Maria della Grotta, la Biblioteca Central de la Región Siciliana, fundada en 1778, rica de manuscritos y códigos con miniaturas.

Se encuentra luego la iglesia del SS. Salvatore, edificada a finales del siglo XVII con un proyecto de Paolo Amato, enriquecida en el siglo XVIII con suntuosas decoraciones, con una extraordinaria planta central y con un enorme pórtico, hoy dedicado a auditorium. Y también: el palacio Airoldi construído del siglo XVIII y restaurado en 1872 con un proyecto de G. B. Filippo Basile; el palacio Geraci, reestructurado a finales del siglo XVII por Giuseppe Venanzio Marvuglia y del cual, tras los daños de la guerra, queda solo una parte de la fachada. Poco antes de los Cuatro Cantones se abre en el corso Vittorio Emanuele la piazza Bologna (erroneamente llamada Bologni) del siglo XVI, con la estatua de Carlos V, obra de Scipione Li Volsi del 1630, hacia donde se asoman el palacio Alliata di Villafranca, reconstruído en el siglo XVIII con dos amplios portales y copiosos trofeos; el palacio Ugo delle Favare, acabado en los primeros años del siglo XVIII con gusto amanerado y con un gran portal central; y el ex convento de S. Nicolò dei Carmelitani, hoy sede del tribunal miltar, reconstruído después de la guerra y de cuya planta del siglo XVI quedan el portal y el claustro.

En frente de la plaza vemos el palacio Belmonte-Riso, proyectado en 1799 por Giuseppe Venanzio Marvuglia, del que queda, después del derrumbamiento causado por los bombardeos, la fachada recién recuperada. Inmediatamente después, el palacio Tarallo della Miraglia del siglo XVIII, completamente modificado y sede hoy de un gran hotel; en frente, el Palacio Pilo di Marineo, del siglo XVII; y a lado una de las expresiones más interesantes del Barroco palermitano, la iglesia de S. Giuseppe dei Teatini, de la primera mitad del siglo XVII, cuyo frente principal de estilo alto renacimiento, da sobre el Cassaro, mientras que la fachada oriental se sitúa a lo largo de via Maqueda; el amplio espacio interior tiene muchas capillas con mármoles multicolores y muchas obras de arte.

Bajando después del cruce con via Maqueda en los Cuatro Cantones se encuentra otra iglesia con muchísimas obras de arte, la de S. Matteo, con una magnífica fachada de marmól y bonitos juegos de claro-obscuro, realizada en la primera mitad de siglo XVII por Mariano Smiriglio, en la que trabajaron un nutrido grupo de arquitectos, pintores y escultores. Siguen luego los palacios del siglo XVIII Termine di Isnello (con frescos de Vito D’Anna); Ventimiglia di Prades (con fachada reconstruída en el siglo XIX); Vannucci di Balchino; Amari di S. Adriano; Cammarata-Testa (con fachada neoclásica del siglo XIX) y palacio Roccella, fundado a finales del siglo XVI.

Continuando, en frente de piazza Marina está el palacio delle Finanze (Palacio de Hacienda), con fachada neoclásica, edificado en la primera mitad del siglo XIX en el lugar donde estaban las cárceles de la Vicaría, derruídas a principios del siglo XIX; y la iglesia de S. Maria de Portosalvo del siglo XVI, que se debe a la tendencia neoclásica del gusto de Antonello Gagini. En frente está la iglesia de S. Giovanni dei Napoletani, edificada a finales del siglo XVI por la congregación de la Nación de los Napolitanos, con un pórtico oblicuo. En la plazoleta de la Aduana, adyacente al Cassaro, se levanta la espléndida iglesia de S. Maria della Catena (así llamada porque a uno de sus muros se fijaba una de las extremidades de la cadena que cerraba el puerto de la Cala) edificada a partir de 1502 por Matteo Carnilivari en estilo gótico-catalán con un interior desnudo dando sensación de un espacio inmenso. Inmediatamente después se encuentra el palacio del Archivo de Estado, del siglo XVII (antaño casa de los Padres Teatinos) que contiene importantes documentos de los siglos XVII-XIX. Antes de llegar a Porta Felice, se abre al Cassaro la plazoleta de S. Spirito, con la fuente del Cavalluccio Marino, de Ignazio Marabitti (1792); mientras que a sus espaldas encontramos la escenógrafica escalera de acceso a las Mura delle Cattive (consulta el mandamento Tribunali)

 

VIA ROMA. Nuevo impulso a la modernización de la planta urbana de Palermo se manifestó después de la Unidad de Italia, cuando en 1855 se llevó a efecto el proyecto redactado por el ingeniero Felice Giarrusso, que incluía el corte de via Roma. El objeto era de crear un eje de connexión entre la estación del ferrocaril, la ciudad nueva y la zona del puerto. La realización de la nueva calle destruyó muchos edificios, trastornó espacios urbanos como piazza S. Domenico. A lo largo de su trazado se levantaron palacios con fachadas monumentales y de arquitectura ecléctica, de moda entre los dos siglos.

Desde la Estación Central (1886), en cuya plaza delantera se encuentra el monumento ecuestre a Vittorio Emanuele II, obra (1886) de Benedetto Civiletti, se abre la via Roma, a través del ingreso monumental formado por dos edificios en forma de media luna, realizados en 1936 por Giuseppe Caputò. Ahí se encuentran entre otros, el elegante palacio Napolitano, de Salvatore Caronia Roberti (1923), que tiene en frente el palacio delle Ferrovie (palacio de los Ferrocarriles) (1930); el cine-teatro Finocchiaro (1926) con tres plantas de palcos, de estilo decó; el palacio del Banco de Sicilia (1936) de Salvatore Caronia Roberti y por detrás el palacio de la Cassa Centrale di Risparmio, proyectado en 1907 por Ernesto Basile, con elegantes detalles liberty; el palacio Savona (1922) en la esquina de corso Vittorio Emanuele; el palacio Arezzo (1897).

A lo largo de la calle, después del cruce con el corso Vittorio Emanuele, encontramos la iglesia de S. Antonio Abate, existente ya desde el siglo XIII, muchas veces transformada durante los siglos sobre todo en el siglo XVI; en 1823 un terremoto lesionó gravemente el edificio, que se restauró en estilo neo-gótico; a su lado se encuentra el campanario del siglo XIV, que funcionaba como torre de la ciudad, convocando las sesiones del Senado y del Parlamento siciliano. Más allá de la escalera de entrada de la Vucciria por la parte de la plazoleta Caracciolo, está el Teatro Biondo (sede del Teatro estable de Palermo) proyectado en 1903 por Nicolò Mineo, de arquitectura ecléctica, y con las finas decoraciones liberty de Salvatore Gregorietti en los palcos.

Poco más adelante se abre la piazza S. Domenico, uno de los espacios más importantes del centro histórico, realizada en 1724 por Tommaso Maria Napoli, y luego alterada por el corte de via Roma. En la misma se ideó la columna de la Inmaculada, un conjunto triunfal con la Virgen en lo alto y por debajo rodeada por estatuas de bronce y de mármol (antaño arcángeles y reyes, hoy substituídos por pontífices). Al fondo la majestuosa iglesia de S. Domenico, de planta barroca, edificada en 1640, cuya escenográfica fachada del 1726 tiene a sus lados dos elegantes campanarios; el solemne interior de la iglesia, considerada el Panteón de los sicilianos famosos, encierra muchísimas obras de arte, desde Antonello Gagini hasta Antonio Canova, desde el Zoppo de Gangi hasta Rosalia Novelli, desde Gaspare Guercio hasta Lorenzo Olivier, desde Filippo Pennino hasta Giuseppe Velasco. En el lindante ex convento de los Dominicos, que conserva un claustro del siglo XIV , tiene su sede la Sociedad siciliana de Historia Patria, con el Museo del Risorgimento. A su lado el palacio Montalbano, del siglo XVIII, parcialmente derruído por el corte de via Roma; en frente el palacio Paternò-Moncada (1905).

Continuando a lo largo de la calle, pasando el palacio Rossi, de probable origen del siglo XV y reconstruído en el siglo XVII, se levanta la mole del palacio delle Poste (de Correos) edificado durante los veinte años del fascismo por Angiolo Mazzoni, con amplia escalinata y columnas monumentales, pero con interesantes mobiliario y pinturas futuristas en el interior. Más adelante está el palacio Ammirata proyectado en estilo liberty por Francesco Paolo Rivas en 1908-1911; y el palacio de Le Assicurazioni Generali Venezia, obra de Ernesto Basile en 1912. En la adyacente via Cavour se encuentra Villa Whitaker, edificada en 1844 en estilo gótico-veneciano por el arquitecto Henry Christian. Siguiendo por via Roma encontramos por fin la iglesia anglicana (1875) hecha construir por las familias Whitaker y Ingham, industriales ingleses establecidos en Sicilia en el siglo XIX, y el ecléctico Hotel delle Palme, reestructurado por Ernesto Basile en 1907, incluyendo la casa Ingham, donde se alojaron célebres personalidades, entre ellas Richard Wagner.