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Palacio de las Aguilas
El palacio se sitúa con su aspecto tan marcado del siglo XIX en el lugar urbano más sugestivo y representativo de la ciudad, entre la idea del siglo XVI de la fuente- jardín, la arteria barroca de via Maqueda y el llano de S. Cataldo de la edad media. El palacio Pretorio se asoma a la plaza y a la fuente de su mismo nombre. Le hizo costruir el Pretore Pietro Speciale y las obras, bajo la dirección de Giacomo Bonfante, duraron de 1463 a 1478; era de planta cuadrangular y cada fachada tenía su entrada; la principal estaba en frente de la iglesia de S. Cataldo. El palacio ha tenido varias transformaciones en los siglos XVI y XVII a raíz principalmente de los grandes acontecimientos urbanísticos que cambiaron el aspecto de esta parte de la ciudad; alrededor de 1553 se amplió y se modificaron las fachadas de la plaza Pretoria, que se convirtió en la principal, y de la via Maqueda. Fué remodelado otra vez por Mariano Smiriglio en 1615-17 y definitivamente reestructurado en 1873-75 por Giuseppe Damiani Almeyda, quien, pretendiendo reconducirlo a su primitivo estilo del siglo XVI, eliminó las agregaciones barrocas. Debido al hundimiento de la piazza Pretoria respecto al nivel de la calles adyacentes, se advirtió la necesidad de coordinar la plaza con la via Maqueda por medio de una amplia escalinata en cuyo acceso se colocaron en 1877 dos esfinges de mármol de Billiemi, obra del escultor Domenico Costantino. La fachada principal, revestida de revoque de estuco, presenta tres filas de ocho ventanas y una sola fila de nueve balcones en la planta principal; estos tienen barandillas de mármol, decoradas con columnitas y pequeñas cabezas de león esculpidas bajo el coronamiento. Debajo del balcón central se encuentra esculpida en altorelieve una grande águila de mármol, obra de Salvatore Valenti. En la misma planta principal la fachada occidental presenta cinco grandes balcones con barandillas similares a las de los balcones de la fachada principal y el mismo número de amplias ventanas en las demás plantas. La fachada meridional se caracteriza por cuatro filas de ventanas que en la planta principal terminan en alto por un arco y están encabezadas por coronamientos. En la misma planta, en las extremidades de la fachada, se encuentran dos balcones con barandilla de mármol. Volviendo a la fachada principal encima de su coronamiento están la estatua de S. Rosalia y los escudos con las insignias de la ciudad y del virrey de Castro, obra de Carlo Aprile (1661); debajo de esta hay un reloj de torre, llegado de París en 1864, circundado por Damiani por un marco rectangular de piedra. Encima del edificio en las cuatro esquinas, hay cuatro águilas de cemento, estucadas imitando el mármol por Domenico Costantino. En las métopas sobre el dintel de la entrada se encuentran los escudos de los antiguos barrios de la ciudad, el cornisamento en hierro forjado se realizó, con diseño de Damiani Almeyda por la Fundición Oretea, así como el de la fachada oriental. Pasando la entrada hay un pórtico barroco, con columnitas entorchadas diseñado por Paolo Amato y realizado en 1691 por G. B. Mariano. En el pórtico hay dos frescos de Albina y de Fonduli, recién restaurados. Subiendo por la escalera, edificada después de 1827, se llega al primer descansillo donde se encuentra la estatua del Genio de Palermo sobre una concha de mármol con la serpiente que se nutre de su pecho y el letrero “Panormus conca aurea suos devorat alios nutrit” y simboliza el dios del tiempo Saturno, protector pagano de la ciudad, así como S. Rosalia es la protectora cristiana. La estatua del Genio se asienta sobre una columna de pórfido con capitel de mármol, a cuyos lados están dos niños con escudos, atribuída a Domenico Gagini y a Gabriele di Battista. El Palacio contiene numerosas obras de arte: mencionamos el bajorrelieve de Valerio Villareale con Sicilia coronada por Minerva y Ceres, símbolos de sabiduría y de fertilidad, en la sala que fué sede de la Exposición Nacional. En la de los Estandartes están pintados los escudos de algunas ciudades sicilianas de los años 1891-92, obra de varios pintores locales. En la sala de las Lápidas, sede de las asambleas del Consejo Municipal, cuyo techo presenta frescos del siglo XVI, se conservan justo muchas lápidas, entre ellas la de 1693, realizada con diseño de Paolo Amato. Muchos cuadros y esculturas de artistas sicilianos de finales del siglo XIX y de primeros del siglo XX, como Catti, Leto, De Maria Bergler, se exponen en la sala de Antinoo. Mencionamos por fin la sala de la Junta, también llamada Sala Amarilla, decorada con pesadez en 1870 por Damiani Almeyda y la del Alcalde, llamada Sala Roja, con mobiliario del siglo XIX.
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